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Cómo conducir con poca visibilidad: lluvia, niebla, nieve y de noche

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Calm driver checks mirrors on a rainy road with seatbelt fastened.
Photo by Samuele Errico Piccarini on Unsplash

Conducir con poca visibilidad exige más atención y menos prisa: las guías de seguridad vial suelen incluir situaciones como lluvia, niebla, nieve, deslumbramiento por el sol y conducción nocturna.[1] En esta guía encontrarás consejos prácticos para preparar el coche, adaptar la velocidad y la distancia de seguridad, y saber cuándo es mejor parar si hay lluvia intensa, niebla, nieve, reflejos o falta de luz.[7]

Conducir con poca visibilidad

Cuando baja la visibilidad, aumenta el riesgo al volante, y las condiciones más habituales son lluvia, niebla, nieve y deslumbramiento solar.[1] La lluvia puede reducir la percepción del conductor y, de noche, puede ser especialmente peligrosa.[10] La niebla puede aparecer en cualquier momento y la visibilidad puede empeorar muy rápido.[2] El tiempo invernal también complica la conducción, sobre todo con lluvia, nieve y niebla.[8]

La forma más sencilla y barata de ganar seguridad empieza antes de salir: una revisión básica previa al viaje puede detectar problemas simples antes de que se conviertan en un peligro en carretera.[7] Revisa limpiaparabrisas y escobillas, espejos, luces, reflectantes, desempañador, neumáticos y frenos antes de iniciar el trayecto.[7] Limpia cristales, faros y retrovisores, porque la suciedad reduce y distorsiona mucho la visibilidad.[7] Sal con más margen de tiempo si hay previsión de mal tiempo para no sentirte obligado a correr más de lo que permiten las condiciones.[7]

Preparación básica

Usa correctamente las luces, porque los faros te ayudan a ver y también a que otros conductores te vean.[8] En Oregon, las luces de cruce son obligatorias siempre que los limpiaparabrisas estén activados.[8] Los conductores deben usar las luces cuando no puedan ver personas o coches a 1,000 feet por delante, incluso con lluvia o nieve.[5] Las luces de cruce ayudan a reducir el deslumbramiento en condiciones de niebla.[4]

Desactiva el control de crucero con mal tiempo para mantener el control directo del vehículo.[7] Aumenta la distancia de seguridad para darte a ti y a los demás más margen de reacción.[7] Señaliza con antelación y asegúrate de que el resto de usuarios de la vía te ha visto.[7] Frena antes y con menos fuerza de lo habitual para reducir el riesgo de derrapar.[7]

Lluvia

La lluvia afecta a la percepción porque dificulta ver a través del agua y altera la visibilidad a través de los faros, el parabrisas, la calzada y las marcas viales.[10] Un poco de lluvia, nieve o hielo puede volver la carretera resbaladiza, y las hojas mojadas también pueden ser peligrosas.[9] La calzada puede estar especialmente resbaladiza durante al menos los primeros 20 minutes de lluvia tras un periodo seco, porque la grasa y el aceite se acumulan en la superficie.[7]

Reduce la velocidad cuando empiece a llover, deja más espacio y conduce con suavidad, porque una carretera deslizante deja menos margen para volantazos o frenazos.[7] Los neumáticos desgastados aumentan el riesgo de aquaplaning, así que su estado importa antes de que llegue la lluvia.[7] Nunca cruces agua profunda o en movimiento si no puedes ver el fondo.[7] En tormentas fuertes, presta atención a vehículos parados o estacionados en el arcén, sobre la calzada o bajo pasos elevados.[7]

Niebla

La niebla en carretera puede ser extremadamente peligrosa porque a menudo aparece sin avisar y la visibilidad puede caer en cuestión de segundos.[2] El mejor consejo para conducir con niebla es evitar hacerlo siempre que puedas.[2] Si aparece niebla, mantente alerta y prepárate para reducir la velocidad.[2] No des por hecho que la niebla se aclarará una vez que entres en ella.[2]

Si no queda más remedio que continuar con niebla, usa las luces de cruce en lugar de generar más reflejos.[4] La niebla reduce el contraste y hace que los objetos se vean más tenues y menos definidos.[10] También afecta a la percepción de la velocidad y la distancia por esa pérdida de contraste.[10] Si la niebla hace que seguir conduciendo no sea seguro, lo mejor es apartarse de la vía y detenerse en un lugar seguro.[2]

Nieve

La nieve, la lluvia helada, la niebla y la lluvia se consideran condiciones meteorológicas imprevisibles que pueden hacer que la carretera resbale y que ver sea difícil.[9] El tiempo invernal puede hacer la conducción más peligrosa, especialmente con lluvia, nieve y niebla.[8] De noche, durante una nevada, las luces de cruce pueden ayudar a reducir el deslumbramiento producido por la nieve.[4] Si llevas los limpiaparabrisas puestos, encender las luces ayuda a que otras personas vean el vehículo.[8]

En nieve, aplica la misma regla que en cualquier firme resbaladizo: baja velocidad y mucha distancia.[7] Frena antes y con menos fuerza de lo normal para evitar deslizamientos.[7] Aumenta la distancia de seguridad, porque ese espacio extra da más tiempo de reacción a todos.[7] Evita el control de crucero con nieve o con cualquier condición meteorológica adversa para mantener el control directo del coche.[7]

Deslumbramiento

El deslumbramiento fuerte del sol en horas críticas también se incluye entre las condiciones de poca visibilidad que complican la conducción.[1] Las luces de cruce ayudan a reducir los reflejos con niebla, y de noche, durante una nevada, también pueden ayudar a minimizar el brillo de la nieve.[4] Llevar limpios cristales, faros y espejos es importante porque la suciedad reduce y distorsiona mucho la visibilidad.[7]

Para reducir el deslumbramiento sin gastar de más, limpia el parabrisas, los retrovisores y los faros antes de salir, en lugar de confiar solo en accesorios caros.[7] Si el deslumbramiento se combina con carretera mojada, recuerda que la lluvia altera la percepción a través del parabrisas, los faros, la superficie de la carretera y las marcas viales.[10] Mantén una velocidad lo bastante baja como para poder reaccionar a lo que realmente ves.[2]

Conducir de noche

Conducir de noche es más arriesgado: los accidentes se producen aproximadamente tres veces más que durante el día.[8] La lluvia es especialmente peligrosa de noche porque reduce la percepción del conductor de varias maneras.[10] Los faros hacen que tu vehículo sea más visible para los demás, y usarlos bien también te ayuda a ver.[8]

Conducir de noche con lluvia, niebla o nieve exige reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y frenar con suavidad.[7] Enciende las luces cuando la visibilidad esté limitada por lluvia, nieve u otras condiciones de baja visibilidad.[5] Usa las luces de cruce con niebla porque ayudan a reducir el deslumbramiento.[4] Si no ves suficiente calzada para continuar con seguridad, el mejor consejo con niebla es no conducir.[2]

Errores habituales

No supongas que la niebla se disipará después de entrar en ella.[2] Evita el control de crucero con mal tiempo porque reduce tu control directo sobre el vehículo.[7] No conduzcas pegado al coche de delante: hace falta más espacio para reaccionar con seguridad.[7] Evita circular con cristales y luces sucios, porque la suciedad reduce y distorsiona mucho la visibilidad.[7]

No frenes tarde y con fuerza en firme deslizante: frenar antes y con más suavidad ayuda a evitar derrapes.[7] No cruces agua profunda o en movimiento si no ves el fondo.[7] No empieces un viaje con neumáticos gastados, porque aumentan el riesgo de aquaplaning.[7] No te confíes con lluvia débil: incluso un poco de lluvia puede volver la carretera resbaladiza.[9]

Advertencias de seguridad

No conduzcas con niebla si puedes evitarlo, porque el mejor consejo para la niebla es no conducir.[2] Si la niebla hace inseguro continuar, sal de la vía y detente en una zona segura.[2] Nunca atravieses agua profunda o en movimiento si no puedes ver el fondo.[7] En tormentas fuertes, vigila los vehículos parados o estacionados, incluidos los que estén en el arcén, en la calzada o bajo pasos elevados.[7]

Sal con más tiempo, porque los retrasos por meteorología pueden exigir margen extra.[7] Haz las reparaciones o ajustes necesarios después de revisar limpiaparabrisas, retrovisores, luces, reflectantes, desempañador, neumáticos y frenos.[7] Usa correctamente las luces con lluvia, nieve, niebla y oscuridad, porque te ayudan a ver y a que los demás te vean.[8]

Opciones económicas

Empieza por el mantenimiento barato: limpia cristales, faros y retrovisores antes del viaje.[7] Revisa los limpiaparabrisas y las escobillas antes de conducir con lluvia o niebla.[7] Comprueba retrovisores, luces, reflectantes, desempañador, neumáticos y frenos como parte de la revisión previa.[7] Planifica tiempo extra para posibles retrasos, de forma que la seguridad no dependa de ir con prisa.[7]

La técnica de conducción es la mejora de seguridad más barata: reduce la velocidad, aumenta la distancia de seguridad, señaliza con antelación y frena antes con menos fuerza.[7] Enciende las luces en condiciones de baja visibilidad para que otros vean el vehículo.[5] Usa luces de cruce con niebla y durante nevadas nocturnas para reducir reflejos o minimizar el deslumbramiento de la nieve.[4]

Checklist

  • Revisa limpiaparabrisas, retrovisores, luces, reflectantes, desempañador, neumáticos y frenos antes del viaje.[7]
  • Limpia cristales, faros y retrovisores antes de conducir.[7]
  • Sal con tiempo extra por posibles retrasos meteorológicos.[7]
  • Desactiva el control de crucero con mal tiempo.[7]
  • Aumenta la distancia de seguridad con lluvia, niebla, nieve, deslumbramiento u oscuridad.[7]
  • Frena antes y con menos fuerza en carreteras resbaladizas.[7]
  • Usa las luces cuando la visibilidad esté limitada por lluvia, nieve o condiciones de baja visibilidad.[5]
  • Usa luces de cruce con niebla para reducir el deslumbramiento.[4]
  • No des por hecho que la niebla se aclarará después de entrar en ella.[2]
  • Nunca cruces agua profunda o en movimiento si no puedes ver el fondo.[7]

Antes de salir, consulta la previsión de tu ciudad en PrestoWeather.